Quiero leer la Biblia, pero no saco el tiempo

Quiero leer la Biblia, pero no saco el tiempo

Saca tu taza de café, ponte cómoda y hablemos un ratito.

¿A ti también te pasa que quieres sentarte a leer la Biblia, pero el momento nunca llega? A mí me pasa más de lo que te imaginas.

Antes de seguir, quiero que sepas algo: no soy experta en la Biblia. Para serte honesta, ni siquiera la he leído completa. Estoy en mi proceso, igual que tú, y por eso quiero hablar contigo de esto.

Mis días se van entre la casa, los nenes y las mil diligencias que hacemos las amas de casa. Cuando vengo a ver, ya es de noche y la Biblia sigue cerrada. Si a ti también te pasa, tranquila, no eres la única.

Durante mucho tiempo creí que para estar con Dios necesitaba el escenario perfecto: silencio, estar a solas y un rato donde nadie me interrumpiera. Es de esas primeras enseñanzas que una tuvo y que se le quedan grabadas. Pero con dos niños en casa, ese escenario casi nunca existe.

Entonces también me dieron el consejo de "levántate más temprano". Suena bien, y para muchas funciona. Pero yo tengo una bebé de 7 meses que todavía come de noche. Después de pasarme la noche atendiéndola, por la mañana no puedo con mi vida.

El Señor me ha estado enseñando algo que me quitó un peso de encima. El descanso no es un capricho; Dios mismo lo creó. Desde el principio, Él descansó el séptimo día y lo bendijo. Y en Su Palabra nos recuerda: "Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo" (Eclesiastés 3:1, NTV).

Hoy estoy en la temporada de las noches sin dormir, de la bebé en brazos, de los días que no me alcanzan. Y Dios lo sabe. Las fuerzas no las voy a sacar obligándome a levantarme a una hora imposible. La Palabra dice que los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas (Isaías 40:31). Por eso no tenemos que castigarnos. Más que sacrificio, Él nos pide obediencia.

Y hay otra trampa en la que caía. Las veces que lograba sacar el tiempo, me sentaba con mis marcadores y mis libretas, todo bien organizado. Pero la realidad es que la mayoría de los días no hay hora para estudiar, ni silencio, ni marcadores, ni nada.

Por eso hoy estoy aprendiendo que no tiene que ser perfecto. Cinco minutos con tu café y un versículo leído con calma ya son un encuentro con Él. Esto no se trata de cumplir con un checklist, sino de conocer más al Señor, poquito a poco.

Y te confieso otra de esas enseñanzas que aprendí mal. Por mucho tiempo, leer una Biblia que no fuera la Reina-Valera era como si estuviera haciendo algo incorrecto, como si esa fuera la única que valía. Hasta que me permití leer en un español que yo entendiera. Cuando empecé con la NTV, una traducción más actual, por fin leía y entendía. Y cuando entiendes, te dan ganas de volver al otro día.

Habrá días en que lo logres y días en que no. A mí también me pasa. Lo importante es no tirar la toalla y volver.

Te dejo este versículo para esta semana:
"Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes." Santiago 4:8 (NTV)

Ahora te pregunto a ti: ¿qué se te hace más difícil? ¿El tiempo, el silencio, entender lo que lees o saber por dónde empezar? Cuéntame en los comentarios o escríbeme. Me encantaría poder leerte.

Si te identificas, preparé para ti una guía gratis: "¿Sientes que la Biblia no habla tu idioma?". Déjame tu correo aquí abajo y te la envío.

Y si todavía no tienes Biblia o no sabes cuál escoger, escríbeme por WhatsApp al 939-325-7093 y te ayudo a encontrar la que va contigo.

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Gracias por sentarte conmigo hoy. Nos vemos en el próximo café. ☕

Da tu siguiente paso,
Mayra

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